Resuelto

El Asesino de la Baraja

El asesino en serie que sembró el pánico en Madrid en 2003, dejando una macabra firma en sus crímenes.

Última revisión

23 de junio de 2026

Fuentes y verificación

Ficha elaborada con hemeroteca, resoluciones judiciales cuando están disponibles, comunicados oficiales y materiales documentales citados o enlazados.

Nota editorial

Contenido informativo. Se diferencia entre hechos probados, hipótesis, controversias públicas y contexto mediático.

Galería Clave del Caso

Carta de baraja
La carta se convirtió en la firma mediática del caso.
Alfredo Galán
Alfredo Galán.
Arma de fuego relacionada con el caso del Asesino de la Baraja
El arma de fuego fue una pieza central de la investigación.

Resumen del Caso

El caso del Asesino de la Baraja reunió varios homicidios cometidos en Madrid y alrededores durante 2003, unidos por una firma simbólica que generó alarma social: naipes dejados junto a algunas víctimas. La aparente falta de vínculo entre los ataques dificultó inicialmente la investigación.

Alfredo Galán, exmilitar, terminó entregándose y confesando los crímenes. El caso quedó como ejemplo de asesino en serie sin un móvil económico claro, con víctimas elegidas de forma aparentemente oportunista y una puesta en escena pensada para desafiar a la investigación.

Claves del Caso

  • Los crímenes se concentraron en 2003 en Madrid y municipios cercanos.
  • La presencia de cartas de la baraja española dio nombre al caso.
  • La entrega voluntaria de Alfredo Galán fue el punto de giro de la investigación.

El Autor: Un Ex-Militar sin Motivo Aparente

Alfredo Galán Sotillo era un ex-cabo del Ejército Español que había servido en misiones humanitarias en Bosnia. Descrito como una persona introvertida y solitaria, sufría problemas de ansiedad y un creciente alcoholismo tras su regreso a la vida civil. Sin un móvil claro como el robo o la venganza, sus crímenes parecían responder a un macabro deseo de notoriedad y a una necesidad de sentirse poderoso, matando por el simple hecho de matar.

Los Crímenes: El Azar y una Macabra Firma

Entre enero y marzo de 2003, Galán cometió una serie de asesinatos y tentativas de homicidio en la Comunidad de Madrid. Sus víctimas eran elegidas al azar, sin conexión entre ellas, lo que dificultó enormemente la investigación policial. Utilizaba una pistola Tokarev TT-33, un arma inusual en España que había conseguido durante su estancia en Bosnia. Su firma macabra, dejar un naipe de la baraja española junto a sus víctimas, no apareció hasta su segundo crimen, pero fue la que le dio su famoso apodo en los medios de comunicación.

"Quería probar a qué sabía la sangre (...) mi intención era seguir matando hasta que me cogieran o me mataran". - Declaración de Alfredo Galán.

Contexto e Impacto

Este caso resulta especialmente relevante porque rompió la idea de que el homicida actuaba siempre dentro de un entorno reconocible para la víctima. La investigación tuvo que trabajar con escenas separadas, perfiles distintos y una firma que podía ser tanto una pista como una provocación. Esa incertidumbre hizo que el miedo se extendiera más allá de los lugares concretos de los ataques.

La entrega de Alfredo Galán no borró las preguntas sobre el motivo. La sentencia permitió cerrar la autoría, pero el caso siguió siendo estudiado por la aparente frialdad de los ataques, el uso simbólico de las cartas y la dificultad de anticipar una serie criminal cuando los primeros hechos parecen aislados.

Línea de Tiempo Detallada

24/01/2003

Asesina a Juan Francisco Ledesma, portero, en Madrid. Es su primer crimen, aún no usa cartas.

05/02/2003

Asesina a Juan Carlos Martín, empleado de un bar en Alcalá de Henares, y deja un As de Copas.

07/03/2003

Asesina a Mikel Jiménez y Juana Uclés, una joven pareja, en Arganda del Rey. Deja un Dos y un Tres de Copas.

18/03/2003

Asesina a una pareja de inmigrantes rumanos en Arganda del Rey. Deja un Tres y un Cuatro de Copas.

03/07/2003

Alfredo Galán se entrega en la comisaría de Puertollano (Ciudad Real), confesando ser el Asesino de la Baraja.

2005

Es condenado por la Audiencia Provincial de Madrid a 142 años y 3 meses de prisión.

El Desenlace: Una Confesión Inesperada

La investigación policial estaba en un punto muerto. La falta de conexión entre las víctimas y las pocas pistas fiables (más allá de los casquillos de la pistola Tokarev) hacían muy difícil trazar un perfil del asesino. Cuando el pánico mediático estaba en su apogeo, ocurrió lo inesperado: el 3 de julio de 2003, Alfredo Galán se presentó en la comisaría de su pueblo, Puertollano, y confesó ser el Asesino de la Baraja. Proporcionó detalles que solo el autor de los crímenes podía conocer, incluyendo la localización de la pistola, lo que verificó su confesión y puso fin a su macabro periplo.

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